• El gobierno de todos

    Hoy el mejor valor de toda la sociedad, los partidos políticos, los gremios, los estudiantes y los vecinos, es el compromiso. Gracias al trabajo conjunto hemos podido avanzar hasta un punto en el cual el Gobierno no puede seguir dando la espalda a las exigencias de todos.

    Venezuela es un país que dejó de resistir y ahora busca cambiar. Mucho es lo que hemos avanzado hasta hoy para el rescate de la democracia y la libertad. Somos un pueblo que ha reclamado de forma constante, por más de 100 días, la reivindicación de nuestro espíritu republicano, y ha logrado que su voz se escuche en el exterior, e incluso en el corazón de los venezolanos que confiaban en este gobierno.

    Somos una sociedad que movilizó a 7,5 millones de personas en Venezuela y en el mundo para manifestar sin vacilaciones su determinación en cambiar el rumbo del país. Esta lucha no ha sido fácil. Ha costado mucho sacrificio, mucho tiempo invertido y, sobre todo, la terrible pérdida de hijos, hermanos; de nuestra familia. Sin embargo, este conflicto nos ha permitido entender que es posible alcanzar nuestro propósito en la unión como venezolanos, que no es otro que rescatar a Venezuela de las manos de aquellos que por afán de poder y dinero la han empobrecido, destruido y despreciado.

    Desde la Mesa de la Unidad Democrática actuamos bajo los principios de la democracia y la libertad en constante respeto a la Constitución Nacional. Bajo estas premisas hemos construido, con un enorme esfuerzo y con el consenso de todos los factores que se unen en contra de este régimen, un compromiso de gobernabilidad.

    El país debe reconstruirse desde la destrucción que ha causado este mal gobierno, y para eso hemos fijado metas de corto, mediano y largo plazo. En un principio, la crisis humanitaria amerita la atención inmediata para la salud y la alimentación de la población. En segundo lugar, se deben orientar las políticas económicas y sociales para que generen un modelo de desarrollo económico y social que garantice la participación y bienestar de todos. Y, en tercer lugar, de manera simultánea debemos crear las bases institucionales que nos permitan a todos los venezolanos ingresar a la sociedad global del siglo XXI.

    Con certeza decimos y sostenemos que tenemos más futuro que pasado, y para lograrlo el compromiso que hemos demostrado hasta hoy da un paso más, esta vez el más determinante de todos. En esta nueva fase de nuestra lucha los necesitamos a todos juntos para que construyamos un gobierno de todos para la reconstrucción nacional. ¡Venezuela se levanta y avanza! ⊆

  • VAMOS POR EL SI

    • El día de mañana toda la ciudadanía sale a la calle a decirle “si” tres veces a los valores que nos representan como sociedad: sí a la democracia, sí a la libertad, sí al respeto a la Constitución y las leyes, todo ello de cara a alcanzar un mejor futuro.
      La crisis en la que nos ha hundido este gobierno es la peor de la historia republicana en Venezuela. No hay registro ni precedente alguno del alto nivel de inflación que superen los porcentajes actuales. En materia de pobreza, escasez y falta de producción de alimentos y medicinas hemos roto con toda proyección. Este gobierno continuado desde 1998 ha hecho posible lo que era imposible: derrochar el ingreso que tuvo la nación por la mayor bonanza petrolera en el siglo XXI.
      El crecimiento económico sirvió solo para enriquecer a una élite política con privilegios en cargo del bienestar de todos los ciudadanos, incluso el mismo que en algún momento los llevó al poder. La sociedad democratica ha agotado todas las vías en los últimos dos años para lograr acuerdos mínimos de cohexistencia política, luego del resultado electoral de las últimas elecciones parlamentarias que dió una mayoría calificada a los democratas de la alternativa al oficialismo.
      Se han pretendido perpetuar en el poder con una alianza institucional que frena la alternabilidad como principio fundamental del Estado plural, soberano y republicano. Han desconocido la elección de los parlamentarios de Amazonas, luego han desconocido los actos legislativos, negaron la participación y el llamado a un referendum desde el TSJ, el CNE y ahora han deconocido la autonomía del Ministerio Público y las actuaciones de la fiscal Ortega Díaz.
      La consulta popular establecida por el constituyente de 1999 es la herramienta que tenemos para enfrentar a esta cúpula corrupta con el apoyo institucional de la Asamblea Nacional. El acto le devuelve al pueblo la capacidad de expresarse libremente, frente a un gobierno que le ha cerrado las formas de participación.
      Con el “sí” rechazaremos el fraude que pretenden realizar para petrificarse en el poder. Con el “sí” recuperaremos la independencia de la institucionalidad democratica. Con el “sí” hacemos público el deseo por un gobierno de unidad nacional.
      El gobierno nunca pudo obtener la data de votantes de las primarias de 2012 para escoger al candidato de la Unidad, menos ahora para esta convocatoria de los demócratas fortalecidos.
  • Defendamos la Constitucion

    Hemos venido trabajando incansablemente, a pesar de las amenazas, represiones y demostraciones de fuerza desproporcionada de parte de esta dictadura, para demostrar en todos los campos (jurídico, político, institucional y social) que la única pretensión que tiene Maduro y su camarilla es violar y secuestrar continuamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

    La Constitución es, nada más y nada menos, el pacto social que, durante más de 200 años de historia venezolana, hemos venido construyendo los ciudadanos y que en ella se encuentran las conquistas más importantes de nuestra sociedad: la libertad, la soberanía, la abolición de la esclavitud; el voto universal, directo y secreto; la igualdad de género y los derechos humanos, entre muchos otros.

    El malgobierno de Maduro solo se ha dedicado a atacar cada una de los principios que están establecidos en la Constitución: la separación de poderes públicos, la autonomía de las instituciones del Estado, la igualdad de todos ante la ley, la democracia como modelo político. La Constitución los incomoda como camisa de fuerza para llevar a cabo el mayor robo de la historia de las riquezas de todos los venezolanos.

    Ahora, su única propuesta es cambiarla, es destruir el pacto social que hemos construido durante años de historia republicana solo para atornillarse al poder, sin importarles el bienestar de todos nosotros.

    Nuestra misión, ante tanta represión, tanto odio, tanta muerte, solo puede ser una contundente defensa de nuestra Constitución. Es la carta de nuestros derechos básicos y fundamentales, nuestras libertades, nuestra democracia. Debemos construir comités de defensa de la Constitución y demostrarles que un pueblo unido jamás será vencido ni doblegado. El pueblo en la calle habla con mayor contundencia que las balas de la dictadura.

  • Todos contra la ANC

    En estos últimos días hemos tenido la oportunidad de observar como poco a poco cada día más voces alzan su protesta en contra del mamotreto de Asamblea Nacional Constituyente, que desde este gobierno autoritario se quiere montar para quitarle cada vez más derechos a los venezolanos.
    Vemos muchas voces disidentes entre los que alguna vez creyeron que este gobierno era democrático, personas que ocuparon cargos de ministros, alcaldes, gobernadores, o defensores del pueblo, yo todas ellas coinciden el que las actuaciones del Presidente y su combo, restringen, limitan y cercenan derechos que progresivamente hemos adquirido como sociedad.
    Pero también vemos posiciones mucho más allá de nuestras fronteras. Hemos asistido al Vaticano donde hemos escuchado la alta preocupación por los eventos en Venezuela, hemos visto como el Parlamento Europeo y el gobierno español señalan su preocupación de lo poco democrático que resulta la actuación del gobierno. Asimismo, en la reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos, vemos que hay un consenso en condenar la forma como ha sido presentada la ANC por ser poco democrática, excluyente, y alejarse de los principios fundamentales de la democracia como valor.

    Y es que todos los venezolanos nos hemos dado cuenta que esta es sólo una patraña para que unos pocos puedan quedarse con el poder y con sus mafias de corrupción que nos tienen metidos en la peor crisis económica y social de nuestros tiempos. Justifican sus actuaciones en el nombre del pueblo, pero sólo lo hacen para enriquecerse cada día más.
    La única manera posible de frenar esta locura que sólo nos ofrece lanzarnos por un barranco y perder todos nuestros derechos, nuestras libertades, nuestra democracia y nuestro país, es saliendo todos a la calle y alzar nuestra protesta pacífica para detener este atropello.

  • Garantías sociales

    Cada día vemos como el proceso llevado por este gobierno nos va afectando a todos y nos va restringiendo lo que por derecho nos corresponde, no solo derechos civiles como la participación mediante elecciones, derecho a la propiedad, sino también derechos fundamentales como el derecho a la vida y a la libertad.

    LA garantía de los derechos en una sociedad son los que están establecidos en la Constitución y en las leyes, esas son nuestras reglas de juego, estas garantías nos permite tener la certeza de saber cuales son nuestros derechos y deberes como ciudadanos, y cuales son las responsabilidades y los límites que debe tener todo gobierno en el ejercicio de sus administraciones.

    Ahora vemos como Maduro y todo su séquito tratan de arrebatar estos derechos, saltando las reglas de juego, y, sabiéndose perdedores, tratan de borrar las leyes y crear un sistema que solo les favorezca y que les permita aferrarse en el poder, sin la menor vergüenza de tener el peor gobierno de la historia moderna de Venezuela.

    Pero para eso existe la democracia, para eso existen instituciones que hagan cumplir las reglas de juego y para eso existe el Estado de derecho, que haga que las normas garanticen un sistema justo y equilibrado para todos. Esas son nuestras garantías sociales.

    La democracia nos regala certidumbre, nos ofrece derechos y garantías al debido proceso, a ser juzgado por nuestros tribunales naturales, a manifestar pacíficamente, sin temor a ser detenidos injustamente o mucho peor, a ser reprimidos y asesinados.

    Nuestro ejemplo, nuestra divisa debe ser el respeto a estas garantías que tanto exigimos. Rechazamos rotundamente que civiles sean procesados por tribunales militares, así como rechazamos que civiles armados repriman y amenacen a las manifestaciones pacíficas. La Constitución nos ofrece garantías y está en nosotros hacer que esas garantías sean cumplidas por todos y para todos. 

     

  • Las protestas en Venezuela seguirán hasta recuperar la democracia y nuestro futuro

     

    CARACAS — “La generación dormida”. Esa era la forma en la que se solía hablar de nosotros. Con nosotros nos referimos a aquellos que nacimos a fines de los años 80, durante la decadencia de la democracia en Venezuela. Para nuestra generación, la idea de un país pujante solo era una referencia de los libros. Desde que éramos niños nuestra realidad ha sido la de un país plagado de corrupción, delincuencia y desigualdad.

    Hugo Chávez llegó al poder a fines de los años 90, en medio de un clima antipolítico, con una promesa de cambio. Vivimos nuestra adolescencia en medio de la polarización entre quienes lo adversaban y quienes lo apoyaban. Unos no reconocían los errores del pasado; los otros se empeñaban en dividir a los venezolanos.

    En el año 2006, la Revolución bolivariana obtuvo su mayor victoria electoral hasta hoy. El debate político parecía arrojar un claro ganador. Chávez se sentía tan fuerte que la recién aprobada constitución se le volvía una camisa de fuerza. A finales de ese año, en una demostración de autoritarismo, ordenó cerrar Radio Caracas Televisión, la estación de televisión más importante del país, y convocó un referendo para reformar la constitución.

    Con el entendido de que bajo ese escenario los jóvenes no teníamos futuro, miles de estudiantes salimos a las calles de todo el país. No hablábamos de izquierda ni de derecha, levantamos las banderas de la libertad, la democracia y la reconciliación nacional. Nos organizamos en movimientos y alianzas estudiantiles nacionales y actuamos con una fuerza tal que logramos llenar el vacío que había en la conducción política del país. Fue así como en diciembre de 2007, Chávez fue derrotado electoralmente por primera vez.

    Diez años después del despertar de nuestra generación, llegó el momento de escribir un nuevo capítulo en nuestra historia: el capítulo en el que los venezolanos vencemos de manera definitiva a la dictadura e iniciamos el camino de la reconstrucción nacional.

    Muchos de los que fuimos parte del movimiento estudiantil en 2007 llegamos a la Asamblea Nacional en las elecciones de 2015, apoyados por los votos que millones de venezolanos le dieron a la oposición. Ese resultado mostró que Venezuela ya no está dividida entre oficialistas y opositores, sino entre una gran mayoría que quiere cambio (80 por ciento según las encuestas más respetadas del país) y una cúpula corrupta y privilegiada que se aferra al poder. Esa mayoría está en las calles de Venezuela protestando el golpe de Estado del gobierno chavista contra una Asamblea Nacional democráticamente electa.

    Diez años después del despertar de nuestra generación, llegó el momento de escribir un nuevo capítulo en nuestra historia: el capítulo en el que los venezolanos vencemos de manera definitiva a la dictadura.
    Otras cosas también han cambiado. La comunidad internacional sabe que en Venezuela no hay democracia. Así lo han expresado la mayoría de los países de la región en la Organización de los Estados Americanos (OEA). Y no hay democracia porque no existe separación de poderes, hay más de cien presos políticos, miles de perseguidos por pensar distinto y un gobierno que se niega a realizar las elecciones consagradas en la constitución.

    Sin embargo, la mayor diferencia entre la Venezuela del año 2007 y la de 2017 es la situación en la que se encuentran la mayoría de los venezolanos. Nicolás Maduro ha hundido al país en la peor crisis económica de su historia. A pesar de que el Banco Central de Venezuela ha dejado de publicar los datos económicos, organizaciones como el Fondo Monetario Internacional estiman que la inflación de este año será de 720,5 por ciento y en 2018 se ubicará en 2068,5 por ciento; además el porcentaje de pobreza pasó del 48 al 81,8 por ciento. Hoy cuatro de cada diez venezolanos no comen tres veces al día.

    Por primera vez en mucho tiempo han aparecido fracturas internas en en el chavismo. Personas que durante años fueron miembros de confianza del tren ejecutivo de Chávez, como Jorge Giordani y Héctor Navarro, han elevado su voz de protesta. Movimientos sociales de izquierda como Marea Socialista han hecho lo propio. Más recientemente, la fiscal general declaró que en Venezuela se había roto el orden constitucional.

    Quienes llegaron prometiendo socialismo e igualdad, hoy son ejemplo de un totalitarismo represor, que, ante la posibilidad de perder sus privilegios, utilizan cualquier treta que les permita aferrarse al poder. Hasta el momento han sido detenidas más de 1200 personas y 29 fallecieron en las manifestaciones durante el mes de abril y mayo. La represión y la violencia proviene no solamente de los organismos de seguridad del Estado, sino también de grupos armados y protegidos por el gobierno.

    El 1 de mayo, el presidente Maduro, como reacción a la ola de protestas, anunció que convocará a una constituyente comunal para cambiar la constitución de 1999 y legitimarse. Se trata de otro golpe del gobierno contra lo que queda de democracia. No solo eso, su movida busca abolir el derecho al voto universal, directo y secreto conquistado por los venezolanos tras décadas de opresión. Este giro, junto con el retiro de Venezuela de la OEA, confirma la dirección dictatorial tomada por el gobierno chavista.

    Nuestra respuesta: hace diez años vencimos a la reforma constitucional que pretendía instaurar una dictadura moldeada a la cubana. Pese a la represión, nos mantendremos movilizados pacíficamente hasta restablecer el orden constitucional en Venezuela y que se anuncie un calendario electoral. Este debe incluir las fechas de las elecciones regionales correspondientes a 2016 y de una elección presidencial anticipada en 2017, para recuperar de manera democrática, justa y libre nuestro futuro.

    Exigimos la restitución de las funciones constitucionales de la Asamblea Nacional que han sido usurpadas por el Poder Judicial; libertad de todos los presos políticos y apertura de un canal humanitario para que puedan entrar al país alimentos y medicinas. La constitución garantiza el derecho a todas estas demandas.

    Nuestra lucha es por un futuro de progreso para todos los venezolanos.

  • La Pobreza ll

    Por la falta de información que este gobierno nos tiene condenados, la sociedad civil, entre ellas las universidades nacionales han tenido que cubrir la responsabilidad de realizar el levantamiento de datos que permite a cualquier planificador responsable atender los principales problemas del país.
    De esta encuesta conocimos las distintas formas de medir y conocer a la pobreza, en sus múltiples dimensiones y en los diversos escenarios que afectan a la familia venezolana. La pobreza no solo ocurre cuando hay una caída del ingreso de las familias, sino también cuando, las oportunidades de crecimiento, de caminar libremente por las calles se encuentra amenazada por el deterioro de nuestras calles, nuestros barrios, nuestras urbanizaciones, nuestros vecindarios
    Uno de los síntomas más dañinos de la pobreza (y que este gobierno no quiere mostrar), es el aumento de la violencia y la inseguridad. Cuando una familia de muy pocos recursos no le alcanza el quince y último para comer, termina por aumentar las cifras de robo y delincuencia, cuando no decide abandonar a los más pequeños y dejarlos a su suerte en la calle.
    Esta semana vimos el horror que significa ver a una banda de niños, todos menores de 15 años, como el fiel reflejo de estos dos fenómenos: la niñez abandonada y la violencia callejera. Esto niños cometieron un delito atroz, por la condición de pobreza a los que han sido sometidos desde las políticas erradas del gobierno.
    Llegó la hora en la que este gobierno deba rendirle cuenta a todos los venezolanos, por cada asesinato, por cada niño de la calle, por cada padre que se acuesta sin poder cenar, por cada familia destruida por el abandono que le genera este fracasado modelo económico. Debemos acudir a un acuerdo social que permita reconstruir un país que nos ofrece una enorme cantidad de oportunidades y este gobierno se las roba y las desperdicia.

  • Rendición de Cuentas

    Luego de la fallida intención del Presidente de presentar la Memoria y Cuenta del año 2016, el recién nombrado ministro celebra con pompas los supuestos éxitos de la gestión gubernamental. Lamentablemente no hay nada más perjudicial para el desarrollo de un país que un gobierno que no les rinda cuentas a sus ciudadanos de la realidad y de las causas y consecuencias de sus males.

    El año 2016 es un año de heridas, como bien lo reconoce el Ministro Jaua, es el año de peor desempeño económico del país desde hace más de 100 años. Con una inflación que multiplicó el precio de los bienes por 7, es decir lo que comprábamos en enero a 200, en diciembre tuvimos que pagar a 1400, y con una caída de la producción y de oportunidades de empleo productivos de más del 10%.

    Es un año de heridas porque el gobierno se le olvidó mencionar que hubo más de 25 mil venezolanos muertos por la violencia desatada, que la pobreza aumentó drásticamente, que la pobreza extrema, esa que vemos todos los días al ver a ciudadanos recogiendo comida de la basura, se hizo presente en todas las ciudades del país, y que la escasez de productos de primera necesidad y de medicina para nuestros familiares nos obliga a realizar colas de más de 4 horas, hasta por un pedazo de pan.

    El Vicepresidente habla de una supuesta “guerra económica”, pero en sus cuentas no menciona que el gobierno tuvo que destinar cada vez más recursos en pagar una creciente deuda externa que nada le aporta al desarrollo del país y solo ha servido para enriquecer a los altos funcionarios de este gobierno corrupto. Que no quieren aprobar el bono de alimentación a pensionados, que no han construido más viviendas, y que no quieren darles a las personas el legítimo derecho de ser propietarios de su vida.

    Reconoce muy bien la burocracia estatal ha penetrado hasta lo más profundo de la organización social, poniendo al aparato del partido a administrar mafias de distribución de alimentos, a través de la extorción y del chantaje populista. Lo que no es capaz de asumir todas estas verdades ante la Asamblea Nacional, legítima representante del pueblo venezolano.

    He aquí la verdadera razón del por qué el Presidente no rindió sus cuentos ante la Asamblea Nacional.

  • Recuperemos la Democracia

    El chavismo se ha llevado de frente el bienestar económico del país y ha trastocado nuestra cultura democrática. Por mucho tiempo este país ha intentado consolidar una democracia social combinando el valor de la libertad y de la justicia social, logrando ser un país ejemplo en procesos democráticos. Sin embargo, la miopía a las transformaciones sociales y el poco éxito en la universalidad de los derechos sociales, llevaron al colapso de nuestro sistema político con una falsa retórica mal llamada “socialismo del siglo XXI” .
    La recuperación de la democracia se vislumbra como la única vía que puede concretar el bienestar popular. Por esto, los que creemos en ella debemos recuperar a la tolerancia y la pluralidad como parte de la sociedad democrática, por ende el debate, el reconocimiento de otro, y la búsqueda de consenso debe ser nuestro medio en cualquier accionar político.
    Un factor vital para la eficacia de nuestra felicidad social, es la construcción de una institucionalidad racional y moderna en nuestra sociedad. El énfasis en la institucionalidad como garante de la democracia y el desarrollo social. En este sentido, la división de poderes es el corazón de la democracia y el garante de la misma, por ello la renovación constitucional de los poderes públicos es una oportunidad para acercarnos juntos a una solución pacífica de la presente crisis, y para recuperar la institucionalidad democrática que nos debe representar a todos.
    La renovación de estos poderes, en particular el Poder Electoral, es un proceso claramente establecido en la constitución y exige la inclusión de la sociedad civil, la idoneidad de los candidatos y su imparcialidad política.
    Los futuros profesionales que asuman el cargo tienen una importante responsabilidad, depende de ellos el equilibrio y la imparcialidad política de nuestro país. Es por ello que invitamos a la sociedad civil a ser parte y participe de este proceso. La recuperación de nuestra sociedad es responsabilidad de todos y la construimos paso a paso.

  • El Ejercicio de la Política

    Estos días han sido difíciles para todos los venezolanos. Mientras cada uno de nosotros lucha día a día para sobrevivir en un escenario adverso, con una inflación que se come cada mísero aumento de sueldo que nos corresponde, que luchamos para conseguir comida y medicinas para nuestras familias y que estamos  a merced del hampa y de la delincuencia, la esperanza de tener un futuro mejor nos alienta y se convierte en nuestro único refugio para continuar nuestras vidas.

    Para los que participamos en el mundo de la política, la responsabilidad se multiplica, porque el trabajo cotidiano se convierte en el ejercicio de la representación de los intereses de todos los venezolanos, y las acciones que uno lleve a cabo debe buscar la mayor representación tanto de los intereses de la comunidad, así como de los valores de democracia y   justicia que tanto nos identifican y que juramos defender ante la Constitución y al frente de la Asamblea Nacional.

    El ejercicio de la defensa de los intereses públicos no siempre es armónico. En la defensa de los temas, solemos encontrar distintos criterios en la forma de resolver los problemas comunes y la mejor manera para lograr una solución a favor de las grandes mayorías es lograr entenderte con tu adversario y tratar de conseguir espacios de entendimiento y de posibles acuerdos. Cuando los obreros de una fábrica se van a huelga por defensa de sus derechos, la forma de conseguir acuerdos es mediante la discusión con el patrono. Cuando estos acuerdos no son posibles mediante el parlamento o mediante discusiones de políticas públicas, el asunto suele dirimirse en elecciones, y de allí viene el ejercicio democrático.

    Pero cuando el escenario de la participación electoral se nos ha secuestrado la mejor forma, la más efectiva y pacífica, es aquella que mediante la discusión entre las partes se logra crear esos  espacios que persiguen rescatar la representación de los mejores intereses de justicia y progreso social, y que permiten avanzar hacia el rescate de los principios que defendemos y que nos motiva a seguir trabajando para la construcción de un mejor país.

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