• El negocio del Hambre

    Este gobierno enfermo de poder tiene años, de forma paulatina pero cada vez más evidente, materializando su política de estado. Las expropiaciones y acabar con la producción nacional, ha surtido el efecto esperado que no es otro que mantener el monopolio de la comida.

    Tal es su desprecio por la dignidad del venezolano, que convirtieron el hambre en uno de los grandes negocios con los que saquean a la nación. Pero lo que hace de esta situación aún más grave, es la compra de comida no apta para el consumo humano, así como lo expresó en un comunicado a la comunidad internacional el presidente de Colombia Juan Manuel Santos, el pasado jueves, quien denunció la incautación de 400 toneladas de alimentos en mal estado en el vecino país, no aptos para el consumo humano para ser distribuidas en las cajas de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).

    Tampoco podemos olvidar que esta historia no es nueva. En el año 2010, en Puerto Cabello, se ocultó por meses comida podrida de Pdval. En esa oportunidad el hallazgo lo hizo el mismo Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en los muelles del puerto.

    La situación empeora, como en diciembre con el escándalo de los perniles de las cajas Clap, ofrecidos como una promesa del gobierno a cambio de la lealtad del voto. Otra promesa incumplida.

    Con los Clap, el Estado más allá de generar organizaciones de base para garantizar el derecho a la alimentación, lo que hace es institucionalizar el dominio y control social de la necesidad del pueblo, controlado sólo por organizaciones políticas afectas él.

    La comida y el hambre de todos los venezolanos se han convertido a lo largo de estos años en uno de los actos de corrupción y dominación más grandes, orquestados por este gobierno.

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