• ¿Humanización?

    El sistema penitenciario vive una vez más una gran tragedia de su historia; 66 hombres y 2 mujeres en la comandancia de la Policía de Carabobo, en Valencia, resultaron muertos luego de un motín que los dejó atrapados en un incendio, cuya causa aún se presta confusa. No existe una respuesta oficial, sólo pronunciamientos por redes sociales. La Fiscalía designa a 4 fiscales y el gobernador del estado emite declaraciones que hasta los momentos sólo prometen “investigar” lo ocurrido.

    La única respuesta que hasta los momentos han recibido los familiares de los fallecidos, fue represión a las puertas de la comandancia y los cuerpos de las víctimas en bolsas negras. Cuerpos que fueron identificados por los sobrevivientes y cuyas autopsias no cumplieron con el procedimiento legal, realizadas en las ruinas del patio trasero de Policarabobo, sin ningún tipo de protocolo de higiene y salubridad.

    El dictamen forense fue “asfixia por inhalación de gas y sofocación por confinamiento de espacios cerrados, quemaduras en vías respiratorias y presencia de hollín en fosas nasales y garganta”. El hacinamiento carcelario es una de las más graves consecuencias de un sistema penitenciario y de justicia, totalmente deficiente. Un total de 14.525 personas se encuentran detenidas en los 198 centros de detención preventiva, representando un hacinamiento de 250% aproximadamente en centros de este tipo, personas en espera de audiencia o cumpliendo sentencia formal que pueden esperar meses o hasta años para ser trasladados a centros penitenciarios.

    Una persona detenida en una comisaría como la de Policarabobo, no debería pasar más de 48 horas en centros de este tipo; ya que no cuentan con la infraestructura necesaria para la permanencia hasta una sentencia determinada de un tribunal, además que los funcionarios policiales tienen como función principal, brindar seguridad a los ciudadanos y no ser custodios de privados de libertad en condiciones inhumanas. Los hechos ocurridos el pasado miércoles evidencian que no existen garantías de vigilancia y control por parte de las autoridades para hacer frente a motines, intentos de fuga o enfrentamientos, en un sistema totalmente corrupto.

    El plan de humanización del sistema penitenciario ha demostrado no rendir los frutos esperados. Seguimos a la espera de un balance oficial de las causas del motín y sus heridos por parte del Ministerio de Asuntos Penitenciarios. La ONU instó al estado venezolano a realizar una investigación sobre los sucesos. ¿Acaso la pacificación del sistema penitenciario se traduce en un plan de exterminio paulatino?

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