• ¡Que nadie se rinda!

    Los ánimos de toda la sociedad son de desesperanza, de frustración y de malestar, luego de haber acudido a otro proceso electoral, y que nos hayamos topado con la misma piedra de siempre: el secuestro de la institucionalidad por parte de unas señoras que juegan a ser árbitros y que condenan al futuro de todo un país.

    Nadie se puede explicar cómo unos resultados electorales como los del domingo 15 de octubre pueden reflejar tan pocas cosas de la realidad venezolana. No solo por encontrarnos en la peor crisis que hayamos vivido en la historia, ni por la inflación que destruye nuestros ingresos y nuestras vidas, o por la falta de medicinas para nuestros familiares, sino que además representa el peor momento político para el partido de gobierno, cuando su principal figura, el presidente Maduro, tiene más de 80% de rechazo de la opinión popular.

    Razones tenemos y las podemos demostrar. Desde la manipulación de las fechas del cronograma electoral, la constante amenaza a los partidos políticos, la falta de sustitución de candidatos, el traslado arbitrario de electores 48 horas antes del acto del sufragio, reubicación de centros de votación a sitios remotos y rurales y en el peor caso su cierre; así como el amedrentamiento con grupos motorizados armados, ya forman parte del gran expediente que las señoras del Poder Electoral muestran como legado.

    Ahora, este es el momento de seguir luchando, nunca de abandonar la pelea, porque nuestro principal objetivo es cambiar este régimen, es lograr un cambio político definitivo en el país, y con la institucionalidad del Consejo Nacional Electoral secuestrada, nuestra lucha pasa también por exigir un organismo constituido por ciudadanos imparciales, transparentes y que no estén al servicio de nadie. Con nuevos rectores verdaderamente democráticos, con principios y republicanos.

    Nos viene un proceso mucho más difícil y corresponde trabajar unidos para consolidar una propuesta única y así enfrentar al monstruo que representa el ventajoso construido desde el aparato burocrático del Estado, con todas sus instituciones, militares, ministerios, unido a sus amenazas y arrebatos.
    En esta lucha nadie se rinde. Esta batalla no se resume a un día o a una elección, sino al trabajo de todos los ciudadanos, en todos los escenarios donde se quiere un cambio. Somos mayoría democrática y con el voto los venceremos

Comments are closed.