• El dia siguiente

    Nos estamos preparando para lo que mejor podemos hacer ante un grupito que, bajo pretensiones equivocadas, busca perpetuarse en el poder, y es votar. El voto es lo que más desprecia un régimen arbitrario, porque permite expresar al pueblo lo que a la fuerza quieren callar. Y es eso que la gente reclama todos los días, como el deterioro de los sistemas de salud, el empobrecimiento, pero sobre todo el mal manejo de la economía y la peor inflación que hayamos conocido en nuestra historia.

    El régimen se ha empeñado en confundir, en amenazar, en desmotivar a la gente para que participe en el proceso de elecciones regionales; la última muestra es que, a la desesperada, cierran centros de votación, de mayoría opositora, a menos de 72 horas de iniciar el proceso, porque saben que van a sufrir la derrota más dura que hayan tenido, y quieren hacer ver que con trampa pueden cambiar los resultados.

    La verdad es que ya ningún miembro del Psuv puede ganar ni una junta de condominio, han demostrado ser incapaces de administrar cualquier responsabilidad pública, y que la sociedad entera está consciente de que su única arma, ante la barbarie de la represión y los militares, es la participación electoral.

    Para nuestra lucha, la participación nos acerca cada día más al logro de cambios importantes que nos permitan ordenar la administración pública y direccionar las políticas en función del bienestar de la ciudadanía y no para pequeños grupos que solo se han dedicado a apoderarse de las riquezas del país. Nuestra participación en cualquier elección, sean las presentes regionales, la de una junta de condominio, o la del Presidente de la República, significa que cada día les arrebatamos a esta cúpula la capacidad de quitarnos nuestra libertad y nuestro futuro.

    Al día siguiente de las elecciones no habrán cambiado por arte de magia las condiciones de crisis humanitaria que vivimos en el país, pero en definitiva estaremos dando los pasos correctos para crear las condiciones necesarias para la llegada de ese cambio.

    El cambio no se logra de un día para otro, sino que se construye cada día con la participación de todos, y con la práctica responsable de los principios y criterios de la democracia social, con justicia, equidad y en la búsqueda de las condiciones de prosperidad para todos.

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